Pero ni hago berrinche ni me alacio la greña, nomás amplio mi repertorio de conductas autodestructivas al mismo tiempo que tomo propóleo, yerbas suecas, tetraciclina, diclofenaco, red bull, naproxeno, gordolobo, vitamina b, té verde y cuanta madre se me ocurre para aguantar el ritmo de esta sinfonía y aumentar mis defensas.
Mejor les cuento que ayer tuve un épico enfrentamiento con una cucaracha gigante, estaba en el patio y le eché insecticida, pero la cabrona se subió por la pared y que empieza a intentar abrir sur alas, la méndiga estaba a la altura de mi cara y por un segundo imaginé qué pasaría si se me lanzaba a la cabeza y me dio miedo y qué, pero no voló, aunque si se me escapó, luego de tres rociadas más de insecticida huyó entre las plantas del jardín.
Eso comprueba que con todo y mi pulgar oponible la cucaracha fue más lista que yo . . . declarémoslo empate.
Listening: Rock urbano ochentero






2 la televisión me habla:
Jaja, a la madre de una amiga le paso lo mismo. Nada mas que la cucaracha SI VOLÓ y ella se tiró para atrás.
Resultado, casi se quiebra toda la columna y la pelvis.
Pero bueno. Uno nunca esta solo con un pato de goma ;)
Nunca he visto una cucaracha volar, debe ser una experiencia espeluznante.
Ya estoy buscando un pato de goma adecuado, excelente idea :)
Publicar un comentario en la entrada