Si tuviera 15 años menos seguro estaría haciendo un berrinchazo por no poder tener un flequito con alaciado perfecto para aderezar mi actual etapa de malestar emocional o loquechingados sea.
Pero ni hago berrinche ni me alacio la greña, nomás amplio mi repertorio de conductas autodestructivas al mismo tiempo que tomo propóleo, yerbas suecas, tetraciclina, diclofenaco, red bull, naproxeno, gordolobo, vitamina b, té verde y cuanta madre se me ocurre para aguantar el ritmo de esta sinfonía y aumentar mis defensas.
Mejor les cuento que ayer tuve un épico enfrentamiento con una cucaracha gigante, estaba en el patio y le eché insecticida, pero la cabrona se subió por la pared y que empieza a intentar abrir sur alas, la méndiga estaba a la altura de mi cara y por un segundo imaginé qué pasaría si se me lanzaba a la cabeza y me dio miedo y qué, pero no voló, aunque si se me escapó, luego de tres rociadas más de insecticida huyó entre las plantas del jardín.Eso comprueba que con todo y mi pulgar oponible la cucaracha fue más lista que yo . . . declarémoslo empate.Listening: Rock urbano ochentero